Torrealday inmobiliaria -- Metros cúbicos vs. metros cuadrados

Metros cúbicos vs. metros cuadrados

Los últimos 10 años de mi vida me han regalado la oportunidad de conocer las mejores propiedades de la Ciudad de Buenos Aires: maravillosos pisos franceses, inmuebles de estilo art déco, pisos racionalistas y un sin número de departamentos modernos o eclécticos con exquisitos detalles, calidad edilicia, estilos que hacen honor a sus arquitectos y a esta gran ciudad. Pero uno de los factores fundamentales que marca la diferencia en los mejores departamentos es la altura de sus techos.

Cuando se compra un inmueble no se adquiere solamente una superficie plana, sino también un espacio cúbico que se define tanto por la distancia entre paredes, como por la distancia entre el piso y techo (o cielo raso). Para poner un ejemplo gráfico: no es lo mismo comprar una superficie de 100 m2 de planta, pero con 2,40 metros de altura (240 metros cúbicos totales), que adquirir la misma extensión de planta, pero con 4 metros de altura (400 metros cúbicos totales). En el segundo caso, vivirías casi en el doble de espacio.

La escasez de este tipo de departamentos genera que en proyectos premium esta variable defienda un alto valor de venta.

Este tipo de propiedades se caracterizan por contar con espacios con pocas divisiones, grandes ventanales que además de otorgar mayor iluminación quitan la sensación de encierro y atraen a un público joven. Permiten un mejor aprovechamiento del espacio generando sensación de amplitud y mediante la decoración, la colocación de cuadros más grandes, arañas de gran tamaño e iluminación sectorizada.

La doble altura da la sensación de estar en una casa. Resignifica la creatividad de los arquitectos y decoradores.

Por eso, en una propiedad es más importante la presencia de techos altos que los metros descubiertos de un balcón pequeño que luego casi no va a tener uso.El volumen en el que habitamos en un departamento de techos altos es mucho mayor y hace la diferencia por la amplitud que brinda. Lo mismo sucede con las casas.

Luz y vistas: en una propiedad de techos altos encontraremos ventanas más grandes, lo que aportará como factores fundamentales mejor iluminación, proyección y amplitud.

Arte y estilo: al disponer de paredes más altas, las posibilidades decorativas se expanden y diversifican. Se pueden ubicar cuadros de dimensiones importantes y se adaptan diferentes estilos de iluminación, tanto arañas de techo como lámparas modernas de gran formato, en espacios comunes o bien en los dormitorios.

Espacios prácticos: los techos altos permiten potenciar esos espacios armando grandes bibliotecas y, en los pasillos, generar espacios de guardado tipo bauleras.

Calidad de vida: la acústica de un ambiente de mayor volumen es mejor, ya que reduce los ecos y los bullicios cuando hay acumulación de gente. Además, la circulación del aire es más fluida.

Los ambientes con techos altos brindan fundamentalmente una sensación de amplitud que nos permite pasar más tiempo en los mismos, a diferencia de los ambientes con techos bajos, donde tendemos a sentir sensación de encierro e inconscientemente sentimos ganas de salir de ese espacio “a respirar”.

Podríamos ir un poco más allá. Mencionamos que la mayor altura de una propiedad y su correspondiente espacio le aporta un valor estético a la misma, al tiempo que la hace verse más importante; pero también genera una percepción de mayor libertad y holgura para movernos y, por qué no, también para pensar, para crear o para sentir. 


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